Cunha e Silva 2.002 explicando la relación de orden y desorden existente en el fútbol.
Citado por Xavier Tamarit, libro ¿Qué es la “Periodización Táctica”? 2010

Confundimos orden con anarquía. Asumimos que un equipo, cuando no aparece el brillo de su juego, gana porque fue “ordenado”, como si los grandes conjuntos de la historia no hubiesen tenido, entre sus cualidades, esa capacidad de organización. En este juego debe haber algo de desorden, de espontaneidad, si no, se convierte en un videojuego, en donde las reacciones son anticipadas por obra y gracia de un control. ¡Eso no es fútbol!
Ese Barcelona que tanto se admira tiene una gran cuota de desorden en su orden. Para entender semejante afirmación, que bien puede parecer una contradicción, hay que leer y entender la teoría del caos, aquella que se define como: “la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física y otras ciencias que trata ciertos tipos de sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro; complicando la predicción a largo plazo”.
Es decir, un conjunto que sólo se maneje bajo las instrucciones del entrenador; que rechace la espontaneidad como parte de toda actividad humana y que ante la duda, asume la parálisis en vez de reaccionar según su instinto y sus condiciones innatas, no es un equipo ordenado sino un grupo de seres humanos mecanizado, derrotable y previsible.
Ahora bien, si usted jugó al fútbol sabe que en un momento de presión, cuando el tiempo de decisión es mínimo, es lo que tenemos muy dentro de nosotros lo que nos lleva a elegir un camino. A eso llamamos cualidades innatas. Me explico: si el fútbol no se puede enseñar -de lo contrario abundarían los clones de Pelé y Maradona- menos aún se puede obligar a una persona, atleta en este caso, a reaccionar como otros desean. Entonces, el deportista, más allá de estar influenciado por el trabajo táctico de la semana, decidirá acorde a las características propias que más comodidad le hagan sentir al jugador: aguantar y pisar el balón, despejarlo, disparar o jugar de taco.
Es pertinente aclarar que la intención de esta exposición no es menoscabar el trabajo de los cuerpos técnicos ni discutir la importancia de su conformación. Sí aspiro a que pongamos todo en su justa medida y entendamos qué deciden los jugadores, con las cualidades propias y las herramientas que durante la semana haya aportado el entrenador y su cuerpo técnico.
Por eso, al hablar de orden en el fútbol debemos ser muy cuidadosos y recordar que en toda actividad humana hay que abrazar la posibilidad del desorden como un aspecto con el que hay que convivir y saberle sacar provecho. Reitero, lo contrario es acercarnos al videojuego y a la ausencia de un análisis completo.
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